Hablemos también de lo malo.

Si bien en el aspecto artístico y de convivencia del Encuentro de dibujantes urbanos en Elche podemos aspirar a una nota alta, el más horrible suspenso carga en nuestras conciencias en el gastronómico.

El sábado casi todos los de Cuadernos Viajeros coincidimos en el mismo restaurante, del cual se tenían buenas referencias. La organización había reservado, fundamentalmente, para atender a un grupo de amigos cuadernistas foráneos, algunos de los cuales querían probar el arroz con costra. Pedimos al chef que se esmerara en atención a esas personas y nos contestó que eran especialistas.

El responsable del restaurante no supo calibrar sus propios medios, aceptó todas las reservas que le llegaron, se frotaría las manos al ver que se le llenaba el local y se olvidó de que la avaricia rompe el saco. Falló en todas las líneas y el rosario de la aurora acabó en la gloria comparado con el desastre que tuvo lugar. Después de cuatro horas, nadie salió comido de allí.

Lo que más sentimos es que el prestigio del plato estrella local ha quedado hecho añicos. Intentamos que se comieran la costra unas gallinas ponedoras que, casualmente, pasaban por la puerta, pero al ver el condumio salieron corriendo calle abajo gritando como las monjitas del chiste: “nos quieren envenenar, nos quieren envenenar…”

Un lamentable episodio que nos avergüenza por el mal rato que pasó todo el mundo y por el agravio cometido con uno de los emblemas de nuestra patria chica, que intentaremos compensar en la próxima ocasión. Los organizadores de tal desaguisado (nunca mejor dicho) ya han reservado quince días de ejercicios espirituales en el monasterio cartujano del Monte del Olvido para meditar, corregir y superar este estigma.

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1 Response to Hablemos también de lo malo.

  1. pepe ros says:

    Que grande que eres Ramón.

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